Hoy todo el mundo sabe que 33 mineros están siendo rescatados de una mina en Chile. En todos los canales de televisión, internet y las emisoras de radio están contínuamente dando información y conectando en directo con la mina.
Me llama la atención, aunque con toda la previa era de esperar, que lejos de encuentros privados con los familiares, se ha buscado todo lo contrario. Como un gran hermano minero (y no quiero dar ideas a nadie), se está mostrando segundo por segundo el rescate. Una cámara en el interior de la mina, otra nos da un plano desde la capsula de como sube por el tubo, tenemos planos generales de la zona de la salida y multiples cámaras que siguen en todo momento a los mineros y sus familiares.
El gobierno ha dado una señal de TV institucional y la explota al máximo poniendo en primera fila al presidente de Chile y a una serie de ministros y gobernadores que le siguen. Incluso Evo Morales se ha sumado al show mediático recibiendo a uno de sus compatriotas.
Viendo esta secuencia, me da por pensar que hubiera pasado si la situación hubiera sido completamente distinta, si el éxito se hubiera vuelto en tragedia como paso en esta mina unos años atrás. Seguramente poco o nada sabríamos de la vida de los mineros, la cobertura hubiera sido menor y los políticos no estarían a las puertas de la mina recibiendo cuerpos y abrazando a los familiares.
He leido que los mineros han puesto en marcha una fundación para gestionar los beneficios que sacarán cada uno de ellos con la venta de sus memorias, libros, asistencia a programas, entrevistas, etc Sería interesante seguir a estas personas y analizar que será de ellos en dos años.
Por cierto, la mina presentó suspensión de pagos y despidió a todos sus trabajadores cuando se produjo el accidente. Eso no lo hemos vivido en directo.
