Una empresa nos ha contratado para gestionar la comunicación de unos despidos y una restructuración prevista a partir del mes de septiembre. No es fácil ni cómodo gestionar estas acciones de comunicación, pero tenemos experiencia en proyectos similares y estamos convencidos de que podremos ayudar a nuestro cliente realizando un buen trabajo.
Por desgracia, no es muy común que las empresas se preocupen de este modo por la gestión de su comunicación interna. Nos ha sorprendido gratamente el encargo, aún más teniendo en cuenta que se trata de una mediana empresa de nuestra provincia (cada vez tengo más claro que este tipo de empresas pueden dar lecciones de gestión de comunicación a las grandes).
Volviendo en el coche empecé a pensar sobre el proyecto y reflexioné sobre la dinámica actual de la comunicación en las empresas. Ahora que si no eres un community manager no eres nadie, que está tan de moda el tema de las redes sociales, que todas las empresas exigen su facebook, twitter, etc... y que parece que no hay más comunicación que la que aparece en la pantalla de un ordenador; se agradece volver a la columna vertebral de la comunicación corporativa gestionando comunicación interna, externa y responsabilidad social a través de proyectos como este.
Pero no hay que negar la realidad, y en este proyecto también tendremos que monitorizar la red y actuar consecuentemente, pero no será el todo. Por una vez, y desde hace mucho tiempo, no he tenido que convencer a un cliente para que no habra una página en facebook. Bien.