Hará 4 o 5 años en un congreso de comunicación alguien, no recuerdo el nombre, dijo que estábamos matando la gallina de los huevos de oro. Algunos de los asistentes "cool", presuntos artífices del asesinato de la gallina, se miraban entre ellos y esgrimían una sonrisa de complicidad. Cuanta razón tenía este anónimo.Si miramos atrás y analizamos la comunicación que se ha desarrollado en nuestra provincia en sectores como la cerámica y la construcción, vemos que todo valía y que no había presupuesto pequeño que no justificará los sueldos de los departamentos de comunicación. Todos, yo el primero, caíamos en la inercia y en la necesidad falsamente justificada de hacer cosas, de comprar páginas y páginas, de patrocinar eventos, de ir a ferias... Algunos todavía lo hacen.
¿Y todo eso para qué ha servido? Pues pregúntenlo a las imprentas, a los departamentos comerciales de los medios, a las agencias, a las empresas de vallas, a algunos responsables de marketing, a los montadores de stands... que, desgraciadamente, ahora están llevando en su tiempo libre flores a la gallina para ver si resucita.
Dicen que de lo malo se aprende, yo creo que sí, y lo estoy viendo en el día a día de mi trabajo cuando las empresas empiezan a pedir consejos y a definir estrategias antes de soltar un euro si justificación objetiva.
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